¿Y si la verdadera victoria fuera descubrir nuevas formas de pertenecer?
- Centurión Romano
- 1 ago
- 2 min de lectura

Cada cuatro años, nuestras ciudades se transforman: las calles se llenan de colores, las conversaciones giran en torno a un mismo tema y las expectativas aumentan antes de cada partido. A días de terminar el Mundial 2026, no queremos poner el foco en las estadísticas o el desempeño de cada selección, sino en aquello que sucede fuera de la cancha.
Durante semanas, amigxs, familiares y desconocidxs encuentran un lugar común para alentar, emocionarse y festejar juntxs. Hay una alegría contagiosa en el aire, un sentido de esperanza y, la sensación de tener algo en común con el otro que nos hace sentir parte de algo más grande. Casi sin darnos cuenta, comenzamos a compartir algo con personas que, hasta ese momento, eran completamente desconocidas.
El fútbol tiene esa capacidad de crear lazos y convertir cualquier espacio en un lugar de encuentro. En cada abrazo, en cada grito de gol y en cada reunión aparece algo esencial: la necesidad de compartir. Vecinos que se reúnen para ver juntos el partido, niños que intercambian figuritas para completar el álbum, familias y amigxs que abren su hogar para compartir (con una picada de por medio), personas que, durante noventa minutos o un poco más, sienten que forman parte de algo más fuerte que las une.
Al contemplar esas imágenes cotidianas, nos preguntamos:
¿será que todas las personas llevamos un deseo profundo de pertenecer?
Durante esos días, las diferencias que habitualmente nos separan parecen quedar, por un momento, en un segundo plano. No desaparecen, pero dejan de ser lo primero. Lo que cobra fuerza es aquello que compartimos: una misma alegría, una misma esperanza, una misma ilusión. Y, sin proponérnoslo, comenzamos a tender puentes entre distintas orillas.
Te invitamos a imaginar: ¿Qué pasaría si pudiéramos vivir un poco más como vivimos un Mundial?
No hablamos del fanatismo ni de vestir una misma camiseta ni de salir a la calle con la cara pintada, sino de esa capacidad de encontrarnos, de celebrar juntxs, de abrazar a quien no conocemos y descubrir que tenemos mucho más en común de lo que imaginamos.
Desde Centu creemos en esa misma fuerza: la de crear puentes, generar espacios de encuentro y compartir alegrías que nos conectan. Sabemos que nuestras diferencias enriquecen, y que ahí está la clave para construir espacios donde todas, todos y todes se sientan como en casa. Buscamos experiencias y actividades diversas que acerquen, inspiren y fortalezcan los vínculos.
Porque cuando termina el mundial, lo que permanece no son los resultados, sino el recuerdo de haber compartido, reído, llorado y abrazado en comunidad. Sentirnos parte, integradxs y acompañadxs.
Si somos capaces de reconocernos como parte de un mismo pueblo cuando compartimos un mundial...
¿Qué pasiones, intereses o sueños pueden
convertirse en puentes hacia el otrx?
¿Qué alegrías podrían ayudarnos a descubrir
que también pertenecemos unos a otrxs?
“La verdadera pertenencia no requiere que cambies quién sos; requiere que seas quien realmente sos.” Brené Brown
PUENTE | Julio 2026
Ianina Nudelman - Paraná
José Medina - La Plata



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