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¿Y si el hogar fuera un lugar que también podemos construir?

  • Foto del escritor: Centurión Romano
    Centurión Romano
  • hace 6 días
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Así vivimos una peña.


El invierno suele invitarnos a bajar el ritmo. Mientras afuera hace frío, buscamos el calor de una mesa compartida, una conversación tranquila, una comida casera y la

alegría de reencontrarnos con quienes queremos. Hay algo en esta época del año que nos invita a recogernos un poco, a interiorizar, a volver a lo esencial antes de salir de nuevo al mundo.


Hace unos días vivimos la Centu Peña. A simple vista, podría parecer una reunión con música, guiso, empanadas, bingo y baile. Pero quienes estuvimos allí sabemos que fue mucho más que eso.


- Centu Peña 2026 -
- Centu Peña 2026 -

La Peña nació de un deseo sencillo y profundo: abrir las puertas para que también pudieran participar quienes forman parte de nuestra vida cotidiana. Madres, padres, hermanxs, amigxs, parejas... personas que, de una u otra manera, vienen acompañando nuestro camino y que también querían conocer aquello que hace tanto tiempo venimos construyendo entre todxs.


Y entonces ocurrió algo hermoso.


Descubrimos que la comunidad no se construye únicamente en el momento del evento o encuentro, sino mucho antes. Se construye desde el momento en que alguien propone una idea y otrxs la hacen propia. Cuando elegimos dedicar una tarde a hacer las compras, preparar el guiso, armar juntxs el repulgue de las empanadas, preparar la decoración del escenario, juntar las mesas que serán testigos de la fiesta, ensayar las canciones y afinar los instrumentos para el show, y sobre todo prepararnos para recibir con los brazos abiertos a quienes se acerquen a compartir. La comunidad nace cada vez que un don se pone al servicio de lxs demás.



Quizás por eso las peñas tienen algo tan especial. Son espacios donde la música, la comida y las tradiciones nos recuerdan de dónde venimos, pero también nos ayudan a preguntarnos hacia dónde queremos seguir caminando. Nos conectan con nuestra identidad y, al mismo tiempo, nos invitan a ensancharla para que siempre haya lugar para alguien más.


En esa noche compartida hubo personas de distintas provincias, generaciones, historias de vida y recorridos de fe. Sin embargo, por unas horas, las diferencias dejaron de ser una barrera para convertirse en la riqueza de una misma comunidad. Y, entre guitarras, abrazos y risas, muchxs experimentamos algo difícil de explicar: la sensación de estar en casa.


Tal vez el hogar no sea solamente un lugar al que volvemos.


Tal vez también sea un espacio que elegimos construir cada vez que hacemos sentir al otro bienvenido, escuchado y querido.


Desde Centu soñamos con seguir creando esos espacios donde nadie tenga que dejar una parte de sí para poder pertenecer. Lugares donde la diversidad no sea un motivo de distancia, sino una oportunidad para conocernos mejor. Porque creemos que una comunidad se fortalece cuando cada persona puede ofrecer sus dones y recibir, a la vez, el regalo de los dones de lxs demás.


Nuestra Peña fue también una preparación para el camino que recorreremos hacia la Marcha del Orgullo. Antes de salir a las calles, necesitábamos este recogimiento: detenernos a alimentar puertas adentro aquello que nos sostiene —los vínculos, la comunidad, el calor de un hogar compartido— para después poder mostrar afuera que sí se puede construir un puente entre las distintas orillas. Que sí se puede vivir la espiritualidad y la identidad propia sin tener que esconder nada.


Como parte de este camino hacia la Marcha 2026, te invitamos a preguntarte:


¿Qué personas hacen que un lugar se sienta como hogar para vos?


¿De qué manera podés ser hogar para alguien más?


PUENTE | Agosto 2026

Ianina Nudelman - Paraná

José Medina - La Plata

 
 
 

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