Una invitación a la contemplación
- Centurión Romano
- 1 ago
- 4 min de lectura
Uno de los objetivos de la Comunidad Centu es motivar la búsqueda espiritual dentro de la comunidad LGBTQ+. Este material que hoy te llega está en línea con ese objetivo. Anhela ser puente entre vos y esa dimensión de tu vida. Impulso para que te vuelvas a conectar con ella o te animes a (re)conocerla.

No hay únicos modos de relacionarse con este Puente. Todo lo que ayude a que puedas aprovecharlo va a estar bien. Quizás preferís iniciar tu jornada con un momento de introspección. O tal vez podés cortar el día y dedicarle un tiempo en medio del trabajo o el estudio. Algunos elegirán aprovechar el viaje en colectivo, subte o uber. Otros le encontrarán un sitio por la noche, antes de dormir. Seguro habrá a quien le ayude prender una vela o escuchar alguna canción para bajar los decibeles. Otros lo harán en compañía del mate, solos, con su pareja, con sus amigos o algún familiar. De vuelta: no existen únicos modos. Lo importante es que vos encuentres el tuyo.
A lo largo del año iremos enviando estas hojitas con distintas temáticas. Como esta es la primera, elegimos un tópico que, de alguna manera, va a hacer de hilo conductor en el transcurso de los meses.
¡Esperamos que te sirva!
INVITACIÓN A LA CONTEMPLACIÓN. Invitación a estar despiertos.
Carlo María Martini (1927-2012) tiene una expresión muy sugerente para referirse a la contemplación. Habla de ella como de una “empinada del corazón”. Qué lindo poder entenderla así. Si estamos atentos, todo puede en nuestro andar cotidiano ayudarnos a empinar nuestro corazón, a levantar nuestra cabeza y poder ver más allá, incluso la insatisfacción, incluso el sinsentido.
Hay una escena memorable de Alicia en el País de las Maravillas (1951) en que la protagonista se encuentra perdida, sin saber por dónde seguir su camino. Así, en su pesar, percibe cómo se dibujan primero una sonrisa y luego unos ojos en la oscuridad. Posteriormente termina materializándose el Gato Risón, con quien mantiene una conversación medio tirada de los pelos, como lo son casi todas las de la película. El animal termina instándola a seguir caminando, incluso sin ella tener muy en claro adonde quiere llegar. No le indica un camino definitivo, pero sí la mueve a seguir andando.
Puede este fragmento ser luminoso para tantos instantes de nuestras vidas en que se nos nubla el corazón y necesitamos una pista. Quizás, si estamos lo suficientemente despiertos, en la aparente oscuridad de nuestras horas, podamos percibir cómo se dibujan una sonrisa y unos ojos, una presencia que, incluso sin darnos un norte definitivo, nos empuja a dar el siguiente paso.

Nuestros modos de vivir la espiritualidad son diversos. Para quienes esta dimensión se ve caracterizada por la relación con un Otro que sostiene y da sentido, los distintos sucesos de sus vidas pueden convertirse en oración, que no es otra cosa que, al decir de Teresa de Jesús (1515-1582), “tratar de amistad”, dialogar con ese Otro que da luz a nuestras vidas. La siguiente oración va en esta línea.
Si algo tenés que ver con todo esto
Si realmente estás ahí, si realmente todo esto te importa, por favor, hablame. Tirame una línea...
Si tenés algo que ver con esta insatisfacción, con este desagrado luego de cada escape, por favor, hacémelo saber...
Todo esto no puede ser un pozo sin final... Creo que tiene que ser un nuevo nacimiento. Mezclado con muerte, sí. Pero nuevo nacimiento al fin y al cabo... No puede ser que la insatisfacción tenga la palabra final.
Salgo a caminar. El compromiso asumido hace que salga de mi pozo. La lluvia que casi no fue está acabando. Las calles semi mojadas están pobladas de personas que van y vienen, acompañadas o solas. Me animo a afirmar que todos contentos, aliviados, porque la atmósfera cambió y ahora se puede respirar.
No puedo dejar de preguntarme al contemplarlos, ¿adónde van? ¿Por qué viven? ¿Son felices? ¿Qué deseos los mueve? ¿Alguien se detuvo en algún momento a hacerse estas preguntas?
Yo sé que no podemos estar todo el tiempo dándole vueltas a estos asuntos, pero... ¿Y si nunca nos detuvimos a planteárnoslo? Me esperanza creer que si nunca lo hicimos, todavía queda el deseo, el anhelo en lo profundo del corazón que, cual hilo invisible, tira de nosotros hacia adelante. Sigo caminando.
Voy embotado, como "pateando sapos", que alguien dijo una vez. Una pareja mayor tomando mates en una plaza en una esquina, de las situaciones que más me conmueven. ¿Tiene que ver con que lo anhelo? No sé con qué tiene que ver. Si vos lo sabés, por favor, decímelo. Casi que no aguanto y voy lagrimeando. Sigo pateando sapos, agradecido por poder respirar aire más fresco que el de la mañana.
Cruzo una calle y un barullo me despierta. Dos personas se me vienen encima, eufóricas, contentas de verme. El rato de charla a los gritos me despierta, y me ayuda a recordar tanto, principalmente algunos de los por qué de mi vida. Creo que después de ese encuentro casual puedo responder algunas de las preguntas que formulé antes. No todas, pero sí algunas. Y es un remanso... Ellas saben que venía rumiando algo, porque me conocen. Lo que no saben es cuánto bien me hizo el reencuentro. Nos despedimos.
Luego de hacer las compras por las que salí a caminar, me quedo en un café. Pido un jugo de naranja con tostados de jamón y queso. Mientras, las fichas van cayendo lentamente y voy atando cabos.
Si algo tenés que ver con todo esto, con la insatisfacción, con las preguntas, con la emoción y con las lágrimas, con la euforia y el reencuentro, con la lluvia y el refresque… Si algo tenés que ver con todo esto, gracias. GRACIAS...
Disparadores para la reflexión personal
¿Cuáles suelen ser los estímulos en tu vida a la hora de contemplar?
¿Te vinculás del mismo modo con lo agradable que te pasa como con lo que no te gusta tanto?
¿Lográs dar ese paso y percibir que hay algo (o alguien) más detrás de los acontecimientos de tu vida cotidiana?
¿Te animás a escribir tu propia oración a raíz de algún acontecimiento que te hizo levantar la cabeza?
PUENTE | Marzo 2025
Agradecemos a Lautaro Nicolás Valli que preparó esta reflexión.
¡hasta la próxima!




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